Viernes El día viernes me levanté con sabor a nervios, era el día esperado. Realicé mi rutina diaria y sorteé una jornada laboral cargada. Cuando finalizaba la media tarde, empecé a preparar las cosas necesarias para llevar a la carrera, tenía que decidir qué sí y qué no, qué es lo que tenía que llevar realmente, no podían faltar los geles, las sales y las zapatillas. Después, casi que no importaba qué más podía meter en la mochila. Aun así, ésta se llenó, rebosaba de cosas, porque el Jaime PorLasDudas siempre tiene peso en las decisiones. Luego de concluir sacrificar las crocs y un buzo porque ya no tenía un centímetro más dónde meterlos, salí disparado con la idea en mente de que debía estar en la estación de micros en 20 minutos. Antes tenía que pasar por el cajero a retirar efectivo, y por el kiosko a buscar agua, los chicles y un kinder, porque necesitaba la sorpresa. Me sentía como un padre el primer día de escuela, cargado con una pila de responsabilidade...